El futuro deseable para la industria extractiva

materiales

Cuando pasas por una sierra y vez un bocado enorme en ella, lleno de máquinas destrozando montañas, con mucho polvo, ruido y contaminación alrededor. Estás viendo lo que todavía se hace en muchos sitios. Yo llevo más de treinta años trabajando entre canteras, explotaciones mineras y empresas relacionadas con la extracción, y he visto auténticas barbaridades. Antiguamente, tampoco es que hubiera otra forma de hacerlas y, en muchos sitios, tampoco podemos ponernos exquisitos… Pero también se olvida la gente al hablar de este tema: que nuestro mundo y nuestra sociedad dependen completamente de la extracción de estos recursos.

La mayoría no son conscientes de que prácticamente todo lo que usan cada día sale, de una forma u otra, de la tierra. Los móviles necesitan litio, cobre, níquel y tierras raras. Las casas necesitan piedra, arena, cemento, hierro y pizarra. Los hospitales funcionan gracias a ciertos materiales extraídos. Incluso las energías renovables, que muchas veces se presentan como la solución limpia del futuro, requieren enormes cantidades de minerales para fabricar baterías, placas solares o aerogeneradores. “¡Hay que acabar con la minería!” Oigo mucho por ahí y pienso que quien dice eso probablemente no sabe que hasta la silla donde está sentado y el móvil desde donde está comentando sus protestas en redes, dependen de esta industria.

Recuerdo perfectamente una conversación que tuve hace años con un ingeniero gallego mientras visitábamos una explotación de piedra natural en el norte. Estábamos viendo cómo trabajaban unas máquinas de corte modernas, muchísimo más precisas que las de hace diez años, y me dijo que le parecía una barbaridad las cantidades de materiales que extraíamos constantemente de la tierra… pero que, sin ellas, nuestro modo de vida se iría al garete.

Y, es que tenía toda la razón… Es fácil criticar a los que trabajan en mataderos de animales y seguir comiendo pollo, es fácil decir que no paran de talar árboles y estar desperdiciando continuamente papel o irte cada sábado a comprarte un mueble al Ikea… O hacer de ecologista en Instagram y usar móviles de última generación para hacer buenos reels que conciencien a la gente…

La extracción de recursos no va a desaparecer… La humanidad necesita materiales para vivir, construir y avanzar. Mientras todos sigamos haciendo lo mismo y consumiendo a grandes y absurdas cantidades, estas cosas no cambiarán, por muchas manifestaciones y críticas que haya… Si nos acostumbramos a no consumir tanto, esto cambiará, si no, no.

Durante años he trabajado con personas que aman profundamente la tierra y el oficio. Gente que conoce las montañas como quien conoce su propia casa. Personas que no quieren destruir nada, pero que también saben que hay pueblos enteros cuya economía depende de estas industrias. Por eso… ¿Qué hacemos los que nos dedicamos a esto? Si nos vamos, otros lo harán por nosotros… Es necesario. Por tanto, debemos hacerlo de la forma más respetuosa posible, mientras rezamos porque la sociedad cambie a mejor.

 

La pizarra sigue siendo uno de los que más se consumen

Hace poco tuve la oportunidad de hablar bastante con la empresa Pizarra y Derivados sobre cómo ha evolucionado el sector de la piedra natural en estos años, y por lo visto, la pizarra sigue siendo uno de los materiales más demandados y extraídos del mundo para construcción.

La pizarra lleva utilizándose siglos. Muchísimo antes de que existieran los materiales sintéticos modernos, ya había pueblos enteros cubiertos con tejados de pizarra que aguantaban lo que les echaran. Es resistente, impermeable, soporta temperaturas extremas y además envejece sorprendentemente bien. Hay tejados con más de cien años que siguen funcionando perfectamente.

Cuando visité una zona de explotaciones en Galicia hace años, en pleno invierno. Había niebla, humedad y un silencio extraño roto solamente por el sonido de las máquinas cortando piedra. Un trabajador mayor me enseñó cómo antes muchas piezas se trabajaban prácticamente a mano, casi con la precisión de las máquinas modernas. Me contó que su padre había trabajado igual y que antes el oficio era muchísimo más duro físicamente. Las jornadas se hacían eternas, respirabas polvo constantemente y casi ni había medidas de seguridad. Aun así, se le veía en los ojos el respeto por su trabajo y el amor por la piedra.

Aunque parezca mentira, hay algo que está pasando, y es que la gente empieza a cansarse de lo que se rompe pronto o se deshecha rápido. Empiezan a buscar cosas que les duren muchos años. Y eso, puede ser parte de un futuro más sostenible si se trabaja correctamente.

El problema podría ser que se demandara demasiado material… Podría ser muy perjudicial para la tierra. Siempre hay parece haber el mismo problema… o generamos cosas superficiales que contaminan la naturaleza demasiado o extraemos materiales naturales que no contaminan pero explotamos y destrozamos la tierra en el proceso.

 

Hay cosas que nunca deberían repetirse

Al empezar a trabajar en esto todavía quedaban personas que habían vivido la minería y las explotaciones antiguas más duras. Y escuchar sus historias era entender hasta qué punto hemos normalizado ciertas barbaridades del pasado.

Muchos procesos extractivos antiguos eran horrorosos. Se trabajaba sin importar el destrozo que se hiciera, sin restauración del terreno y con condiciones laborales terribles. Había explotaciones donde el polvo era tan constante que muchísimos trabajadores acababan desarrollando enfermedades respiratorias graves después de años inhalando partículas. En algunos lugares los ríos terminaban completamente contaminados por residuos industriales y nadie parecía preocuparse demasiado porque el objetivo era producir más y más rápido.

Yo conocí a un antiguo trabajador de cantera en León que me contó cómo en los años setenta utilizaban explosivos casi sin control. Me decía que había días en los que la montaña literalmente temblaba. Después quedaban grietas enormes en el paisaje que nadie restauraba jamás. Se abandonaban explotaciones enteras como si la tierra fuese infinita y pudiera absorber cualquier daño sin consecuencias.

Y sinceramente, todavía hoy hay zonas del mundo donde ciertas prácticas siguen siendo terribles. Explotaciones ilegales, minería sin ningún tipo de control, contaminación de acuíferos y destrucción masiva de ecosistemas. A veces desde Europa pensamos que todo está mucho más controlado, pero gran parte de los minerales que sostienen nuestra tecnología moderna salen de países donde las condiciones ambientales y humanas siguen siendo muy precarias y preocupantes.

Y, esto, señores, forma parte de la hipocresía moderna… Queremos coches eléctricos, móviles nuevos constantemente, baterías gigantes y tecnología verde, pero muchas veces no queremos mirar el coste real de extraer todos esos materiales. El litio, el cobalto o algunas tierras raras necesarias para la transición energética también generan impactos enormes si no se gestionan correctamente y se extraen de forma masiva.

Para que el futuro sea bonito… Por favor, replanteémonos hacia donde estamos yendo.

 

La nueva tecnología puede ayudar muchísimo, pero sola, no

No todo es malo, porque también he visto cambios muy positivos en los últimos años. Gracias a la tecnología de ahora, se trabaja de otra manera. Hoy ya hay sistemas de corte muchísimo más precisos que reducen residuos, maquinaria menos contaminante, tratamientos de agua para reutilizarla dentro de las explotaciones y programas de restauración paisajística que antes no existían ni en sueños.

En algunas explotaciones ya se utilizan drones para analizar terrenos y evitar daños innecesarios. También he visto sistemas automatizados capaces de separar materiales aprovechables con muchísima más precisión, reduciendo bastante los desperdicios. Incluso muchas empresas están invirtiendo en electrificación parcial de maquinaria pesada para disminuir sus emisiones contaminantes.

Hace poco visité una cantera donde habían restaurado parte del terreno antiguo plantando vegetación del lugar y creando pequeñas lagunas. Un trabajador me enseñó fotos de cómo estaba aquello veinte años antes y la diferencia era impresionante.

Amigos, pero todo esto no basta… Necesitamos cambiar nuestra forma de consumir, no solo lo que usamos para obtener los materiales. El progreso no es solo tener lo más caro y consumir sin control… El verdadero progreso debería consistir en aprender a utilizar los recursos con más inteligencia, no simplemente en extraer más rápido y tener todo lo que nos apetezca, cuando nos apetezca, como los niños pequeños.

La obsolescencia programada incentivada por el consumismo masivo está destruyendo el mundo… No solo por la contaminación, sino por la explotación de recursos. Estamos vaciando el mundo de cosas buenas y sanas y llenándolo de basura… ¿A nadie le importa?

 

El futuro que me gustaría dejar a quienes vienen detrás

No voy a ser un idealista, sé que el ser humano necesita materiales para vivir. El problema nunca ha sido únicamente extraer recursos. El problema es haber actuado durante décadas como si la tierra no tuviera límites.

A mí me gustaría que el futuro de esta industria fuese muchísimo más equilibrado. Explotaciones más pequeñas y controladas. Más reciclaje de materiales ya existentes. Pero mi industria necesita cambios también en el exterior… Menos obsesión por producir barato y rápido. Más inversión en restauración ambiental. Y, sobre todo, más honestidad con el consumidor sobre el coste verdadero de todo lo que utiliza cada día. Aunque eso parece que no les interesa a los amantes del dinero.

Habría que concienciar desde pequeños a toda la población, para saber el verdadero coste de todo lo que llega a nuestras manos.

Hace no mucho volví a una antigua explotación minera abandonada que había visitado de joven. Durante años fue un paisaje gris, seco y prácticamente destruido. Esta vez encontré vegetación creciendo de nuevo, animales moviéndose por la zona y parte del terreno recuperado. Me quedé allí bastante rato en silencio pensando en algo muy sencillo: la tierra tiene una capacidad enorme para regenerarse, pero necesita tiempo y también necesita que dejemos de tratarla como un recurso infinito.

Puede que si seguimos así acabemos tan enfermos y sin nada bueno alrededor que nos extingamos nosotros solos… Pero la tierra volverá a prosperar y recuperarse, lo sé, porque lo veo.

Así que, ¿qué estamos destruyendo realmente, a la tierra o a nosotros mismos?

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