La arquitectura sostenible está ganando peso en los últimos años y en la que se utilizan materiales como la madera, la piedra natural o los revestimientos de cerámica.
La protección del medioambiente y el cuidado del planeta es una preocupación cada vez más presente en la sociedad. Aunque aparecen voces negacionistas, la mayoría de la población es consciente de que el planeta está cambiando, y no para bien, y que los seres humanos tenemos una responsabilidad en, sino revertir la situación, sí, al menos, en frenar los efectos del cambio.
Esta preocupación salpica a la arquitectura. Donde se van abriendo paso, con cada vez más fuerza, escuelas como la arquitectura ecológica. Esta corriente arquitectónica se preocupa por reducir el impacto medioambiental de la industria de la construcción y de la vida humana, en general. También pretende que las construcciones humanas se integren mejor en el entorno natural que lo rodea y que el hombre, por tanto, se comprometa a preservarlo. Desde luego, busca aprovechar los recursos naturales como la energía solar, reduciendo el consumo energético. Energía que, por otro lado, se genera, principalmente, a día de hoy, con la combustión de hidrocarburos.
Con este fin, los arquitectos encuadrados en este movimiento apuestan por materiales naturales y reciclables. Que no agredan el espacio natural y que permitan varios usos, reduciendo el acto de esquilmar los recursos del planeta.
Este enfoque está presente en la arquitectura contemporánea y de diseño. No es un capricho de arquitectos ecologistas, ni de radicales alternativos. Una fracción importante de la arquitectura se está empeñando en construir edificios que estén en armonía con el planeta. Este tema, el de la arquitectura sostenible, da mucho de qué hablar. En este artículo nos vamos a centrar en los materiales que utilizan. Estos son algunos de los más habituales:
La madera.
El blog Arquitectura Sostenible resalta que la madera, a diferencia de otros materiales de construcción, se emplea desde la reposición de los recursos utilizados. Es decir, desde la reforestación. Muchas industrias madereras que preparan bigas y tablones para la construcción se sirven de bosques que ellos mismos repueblan a medida que van talando árboles.
Mientras estos árboles crecen, contribuyen a reducir la cantidad CO₂ de la atmósfera y generan oxígeno. Al mismo tiempo que contribuyen a preservar los entorno naturales.
La madera es un material bastante utilizado en países como Estados Unidos y Canadá. Gran parte de sus casas están fabricadas con esta materia. En Europa, menos habitual, se está volviendo cada vez más frecuente.
Este material es fácil de manejar y manipular. Tiene una gran durabilidad, debido a su resistencia y flexibilidad. A su vez, es un material versátil. Se puede utilizar en una amplia variedad de aplicaciones dentro de la construcción. Para elementos estructurales, pero también para rematar acabados de interior y de exterior. Aunque nos sorprenda, la madera es resistente al fuego y al agua. Sobre todo, si ha recibido el tratamiento adecuado. También permite una buena reutilización o reciclaje en caso de que se haga una demolición total o parcial. Y lo mejor de todo, es compatible con la construcción rápida, pero de calidad. Una de las preocupaciones de la edificación actual. Esto es así, porque buena parte de las piezas de madera que se utilizan en la construcción ya vienen prefabricadas.
En la arquitectura actual se están desarrollando interesantes proyectos basados en el uso de la madera. Como la construcción de viviendas sociales de madera en Galicia, impulsadas por la Xunta y la Agencia Gallega de Industria Forestal (GENERA).
Revestimientos de cerámica.
La cerámica la vemos habitualmente en el acabado de interiores. Suelos de gres o los azulejos que cubren la pared del baño o de la cocina. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, está resultando atractiva para los arquitectos más innovadores para recubrir el exterior de los edificios.
El revestimiento cerámico de exteriores protege las edificaciones de la lluvia y de la humedad. Es, al mismo tiempo, un potente aislante térmico y acústico. Lo que mejora el confort en el interior de estos edificios. Y desde luego, presenta un interesante potencial estético. Con la cerámica se pueden imitar diferentes materiales como la madera o el metal, adquiere distintas texturas y se le pueden aplicar esmaltes que generen una apariencia atractiva.
La cerámica procede de un material abundante en el planeta, la arcilla. Es, a su vez, un producto que se puede reciclar un número infinito de veces, sin que pierda con ello sus propiedades.
La cerámica para exteriores se está utilizando en una gran cantidad de edificios modernos. Como por ejemplo en el techado de la estación intermodal de Palma de Mallorca. Un edificio de uso civil ubicado en Plaza España, el centro neurálgico de la ciudad, y en cuyo proyecto participó Cerámica a Mano Alzada, un estudio de diseñadores industriales y distribuidores de materiales que apuestan con pasión por el empleo de la cerámica en la arquitectura.
El acero reciclado.
Si pensamos en otro material que se puede reciclar tantas veces como queramos, como sucede con la cerámica, este es, sin duda, el acero.
El acero es una aleación de hierro y carbono, al que se le pueden agregar otros minerales como el níquel, el cromo o el cobre para añadirle mayor dureza o modificar sus propiedades.
El acero es un material indispensable en la construcción, tal y como la entendemos en Europa y, particularmente, en España. Se utiliza para montar la estructura de los edificios, sobre todo de los más altos, como los rascacielos. Se emplea también para armar el hormigón y reforzar los cimientos. El acero inoxidable se usa en la construcción de elementos como barandillas y escaleras y para rematar acabados, tanto en exteriores como interiores, dándole un aspecto de estética industrial.
En la actualidad, gran parte del acero que se usa en la construcción en España es acero reciclado. Procedente del fundido de chatarra de acero que, a su vez, proviene, en gran parte, de la demolición de edificios y de residuos generados en la construcción. De esta forma, se evita tener que extraer mineral de hierro para producir acero nuevo, lo que, a su vez, abarata el precio del material.
Algunas de las obras de arte de la arquitectura contemporánea han sido construidas con acero reciclado, acero verde, como se le conoce en el mundo de la arquitectura. Un ejemplo es el exterior del Estadio Nacional de Pekín, construido para albergar los Juegos Olímpicos del 2008, o la fachada del Museo Nacional de Qatar, un edificio futurista formado por discos entrelazados, que no dejan indiferente a nadie.
La piedra.
La piedra es otro de los materiales preferidos por la arquitectura sostenible. Utilizada desde tiempos ancestrales en la construcción de edificios, en los últimos siglos había sido aparcada en beneficio de materiales más económicos. La arquitectura moderna la ha recuperado, pero utilizándola de una manera más responsable. No la emplea como único material o material principal, sino que la usa en combinación con otros materiales naturales como la madera o el ladrillo.
Este material tiene un potencial estético impresionante. Pudiendo trabajarla de manera que un edificio pueda convertirse en una obra de arte.
La piedra es un potente aislante. Conserva, sin ningún esfuerzo, la temperatura del interior y la separa del exterior. También es uno de los materiales más resistentes al fuego. La piedra se puede reciclar. Dando lugar a materiales tanto para la construcción como para otras ramas de la industria.
Junto a la madera, la piedra tal vez sea el material que mejor encarna el espíritu de la arquitectura sostenible. Esa integración con el medio natural y la referencia implícita a la naturaleza, de la que procede.
Como muestra de su uso en la arquitectura contemporánea, cabe destacar como el Guggenheim de Bilbao utiliza el titanio y la piedra caliza como sus dos materiales fundamentales.
Aislantes naturales.
En el aislamiento de los edificios se está recurriendo al empleo de materiales de origen natural, provenientes en muchas ocasiones del reciclado. Sustituyendo al empleo de aislantes industriales provenientes de derivados del petróleo. Estamos hablando de los rellenos de material aislante que se colocan entre los muros, techos y paredes.
El blog Prot Energía señala que el corcho, las algas de posidonia y el cáñamo son algunos de los más eficientes.
El corcho es uno de los aislantes naturales más utilizados. Procede de la corteza del alcornoque, la cual se puede regenerar y es 100% reciclable. Es un buen aislante térmico y acústico, no necesita productos químicos para su tratamiento y es una de las mejores soluciones para aislar fachadas.
Las algas de posidonia son otro aislante bastante eficaz, aunque poco conocido. La posidonia es un alga abundante en las costas del Mediterráneo, tienen un crecimiento rápido, y como aislante es resistente al fuego y la humedad. Es, además, un producto que deja poca huella de carbono.
El cáñamo, moldeado en paneles de fibra vegetal, es uno de los aislantes naturales más completos que existen. Es duradero, tiene un bajo impacto ambiental y es resistente a la humedad, a las plagas y a los hongos.






