Tecnología o tradición: persianas automáticas o manuales

No hay ventana sin persiana. Este elemento indispensable, forma parte intrínseca de ventanas y en algunos casos, puertas. No se trata de un mero elemento estético que acompaña a las ventanas sin más. Tienen una finalidad muy concreta, controlar el paso de los diferentes fenómenos atmosféricos procedentes del exterior al interior de la vivienda. En otras palabras, ejercen de centinelas que regulan el acceso. Incluso, pueden controlar el paso de intrusos o ladrones, al menos dificultándoles la entrada.

En muchos países, sobre todo los que forman parte del norte de Europa, la instalación de persianas no es una costumbre como en España. Puedes pasear por las calles de Alemania y ver la tele o a las familias sin filtros. Cabe señalar que en esos países, tampoco es costumbre fisgar al vecino. La gente va a los suyo, algo que en nuestra tierra… no siempre es así, por lo que las persianas son imprescindibles en ese aspecto. Como decimos, en el norte de Europa no es costumbre instalar persianas, ni eléctricas o motorizadas, ni manuales o enrollables. Mientras que en España lo raro es encontrar una casa que no las tenga.

Una persiana aísla de la luz, más que la cortina de mayor espesor; del ruido en exceso más que el cristal; e incluso del viento, a veces tan fuerte que puede dañar los cristales o llegar a abrir una ventana antigua. Dicho de otra manera, las persianas, proporcionan una serie de ventajas cuya finalidad, no es otra que aportar confort a la vivienda. Privacidad, seguridad, aislamiento, ahorro… las ventajas que proporcionan las persianas, empezando por la protección de las ventanas, deben tenerse muy en cuenta, sobre todo a la hora instalarlas. Momento en el que toca elegir entre la versión motorizada o eléctrica o seguir con las manuales de toda la vida.

Bueno y malo de una persiana manual

Subir y bajar persianas puede resultar tan entretenido como pesado. Todo depende del momento. Una persiana manual, como hemos podido comprobar en Toldos Clot con sus soluciones en persianas y otro tipo de cerramientos, garantiza el aislamiento frente luz, ruido y viento. Aunque es algo que sabemos porque llevamos toda la vida utilizando persianas, algunas, ofrecen mayor protección. Del mismo modo que sucede con cualquier persiana, las ventajas son las que son, añadiendo a las manuales que se trata de un sistema sencillo y asequible. Al tratarse del sistema de cerramiento más utilizado, las persianas manuales, son accesibles a cualquier persona, de manera que es posible instalarlas en el hogar sin necesidad de complicarse demasiado y hacer un gran desembolso económico.

En consecuencia, tienen muchas cosas a favor, como el hecho de no requerir conexión a la red eléctrica, lo que supone que puedan colocarse en cualquier ventana en cualquier momento. Con esto, se ahorra en la factura de la luz, en comparación con las persianas motorizadas. La protección que ofrecen las persianas enrollables, pasan por proteger el interior y proteger de los cambios de temperatura, tanto en épocas frías como cálidas, evitando tener que recurrir al aire acondicionado o calefacción en mayor medida. Sin olvidar que tanto la persiana como su instalación, es más económica que la de una persiana motorizada.

Por el contrario, son menos seguras, ya que si no se encuentran fijadas en la pared por los extremos con anclajes, pueden levantarse a la fuerza, lo que permite acceder a la ventana. En el caso de las persianas grandes y pesadas, puede resultar más difícil su manejo y movilidad por personas que tienen poca fuerza, o movilidad reducida. Además que su peso, puede hacer que en ocasiones, se descuelguen, se tuerzan las lamas y no terminen de subir y bajar como corresponde. Su buen funcionamiento se encuentra sujeto al buen uso de su mecanismo.

A favor y en contra de las persianas motorizadas

No vamos a decir que las persianas motorizadas son la gran novedad en cerramientos. Este tipo de persianas se utiliza desde hace décadas. Lo que si podemos decir es que, gracias a la tecnología, se han producido notables avances, como por ejemplo, ser menos ruidosas. Las persianas eléctricas o motorizadas, funcionan debido a que llevan un motor que las pone en marcha. Esto no es ningún misterio, pero hay que decirlo, puesto que es gracias a este motor que suben y bajan, con solo accionar un interruptor o mando a distancia. Naturalmente, esto supone una mayor comodidad, pero aunque cuenta con sus pros, también tiene sus contras.

Sus puntos a favor incluyen que no se deterioran tanto como lo hacen las persianas manuales que, suben y bajan tirando de la cinta. Esto depende del buen manejo y uso de la fuerza que haga cada usuario. Cuando trabaja un motor, el manejo es siempre el mismo y la fuerza la adecuada. Otra ventaja es su utilidad en el caso de personas con movilidad reducida o que tienen poca fuerza, como puede ser un niño. Por supuesto, en la lista de ventajas, no puede faltar la comodidad extra que añade a los hogares. En el caso de las programables, hacen posible un uso eficiente de la luz natural.

Aunque sus ventajas deben ser tenidas en cuenta, en contra podemos alegar algunos aspectos, como la necesidad de disponer de una toma de corriente para poder subir y bajar. Si se va la luz, no pueden utilizarse y esto puede ser un problema en determinados casos. El coste es mayor, obviamente, al incorporar un motor a la persiana, se encarece. Además de que su vida útil, es limitada. Cuando finaliza, empiezan a fallar y es necesario hacer cambios, sobre todo en el caso de las persianas de mayor tamaño y peso. Su ciclo vital oscila entre los quince y veinte años, aunque las persianas manuales, debemos decir que también necesitan sus piezas y mantenimiento.

Un cambio justificado

Ya hemos visto como las persianas eléctricas y las manuales, juegan en ligas diferentes. Con un motor, basta con pulsar el botón correspondiente para hacer que la persiana suba o baje con suavidad. Si además, se integra en un sistema domótico, las opciones y posibilidades aumentan: control desde el móvil, programación de horarios, sensores de luz, manejo por voz…

Estas comodidades, se transforman en eficiencia. Programar las persianas para que bajen durante las horas de calor, permite mantener la casa más fresca sin abusar del aire acondicionado. Mientras que en épocas frías, programar que suban durante las horas de luz, permite un mayor aprovechamiento de la luz natural, además de reducir la calefacción. Lo que viene a decir que, hacer un uso inteligente de las persianas, puede suponer un ahorro energético durante todo el año. Sin olvidar que prescindir de la cinta para subir y bajar, evita que se perfore el cajón y las consiguientes filtraciones de aire, polvo y contaminación.

La seguridad que ofrece una persiana motorizada, es otro punto favorable a tener en cuenta. Es posible subir y bajar persianas a distancia, programarlas para que lo hagan sin estar en casa, lo que hace que los posibles intrusos, se lo piensen. Los motores más modernos, incluyen sistemas de bloqueo que resultan más difíciles de forzar.

Un aspecto que puede resultar superficial pero resulta importante, es la cuestión estética, las persianas motorizadas sin cinta proporcionan un aspecto más limpio. Se eliminan los recogedores instalados en la pared y su correspondiente cinta, acompañando el canto de la ventana. Se trata de una mejora nimia que sin embargo, se hace notar.

Todos estos aspectos, indican que instalar una persiana eléctrica, no es mera comodidad. Su cambio se encuentra perfectamente justificado, puesto que aportan valor añadido a la vivienda, aumentan su seguridad y optimizan el consumo de energía.

Llegado el caso, una de las preguntas que más se plantean frente al cambio de persiana manual a eléctrica, es si es necesario recurrir a una gran obra. Lo cierto es que no, aunque pueden existir excepciones. Si tienes instalada una ventana con sistema para incluir este tipo de persianas, basta con escoger el tipo de motorización e interruptor y, en unas horas, dispondrás de una persiana motorizada con todos sus beneficios.

Si por el contrario, se trata de persianas más antiguas y ventanas sin cajón adecuado, es necesario cambiar todo el conjunto del hueco. Lo ideal es instalar un cajo de persiana que se ajuste al sistema de la ventana, evitando filtraciones y reforzando el propio aislamiento de la ventana. Los profesionales, aconsejan que, si se toma la decisión de cambiar las ventanas y mejorar el aislamiento, se opte por la instalación de persianas motorizadas.

Ante la duda entre una persiana convencional con cinta y una motorizada, conviene recordar todo lo expuesto y tener en cuenta que la monitorización, apenas necesita mantenimiento, resulta más cómoda y cuenta con una vida útil considerable. Aunque lo tradicional también puede ser una elección adecuada, debido a su instalación menos complicada, menor coste de la misma y que no requieren conexión a la red eléctrica.

En cualquiera de los casos, lo verdaderamente importante no es si son eléctricas o manuales, es lo que proporciona una persiana solo por ser persiana. La elección de un tipo u otro se hace en base a  gustos, necesidades o posibilidades.

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